Al mirar la sonrisa de perfil puedes notar que los dientes superiores quedan bastante por delante de los inferiores. Algunas personas lo describen simplemente como “tener los dientes de arriba salidos”, pero detrás de esa apariencia pueden existir situaciones muy diferentes. En unos pacientes son principalmente los incisivos superiores los que están inclinados hacia delante; en otros, la posición de la mandíbula inferior hace que la diferencia parezca mucho mayor.
En odontología, la distancia horizontal existente entre los incisivos superiores e inferiores se conoce como resalte dental. Es normal que exista cierto resalte, pero cuando aumenta considerablemente conviene estudiar por qué ocurre. No se trata únicamente de cómo se ve la sonrisa: dependiendo del caso, puede influir en el cierre de los labios, la mordida, la función y la exposición de los dientes anteriores frente a posibles traumatismos.
Tener los dientes superiores por delante es normal hasta cierto punto
Los incisivos superiores no deberían coincidir exactamente borde con borde con los inferiores en una mordida habitual. Existe una relación horizontal entre ambas arcadas que forma parte de la anatomía normal.
El problema aparece cuando esa distancia es excesiva.
Visualmente puede parecer que los dientes superiores “sobresalen”, pero medir únicamente lo que vemos no explica la causa. Hay que valorar la inclinación de los incisivos, la posición de ambas arcadas y la relación entre maxilar y mandíbula.
No siempre significa que los dientes de arriba estén demasiado hacia delante
Esta diferencia es fundamental. Imaginemos dos pacientes con una apariencia similar de perfil. En uno, los incisivos superiores pueden estar excesivamente inclinados hacia delante. En el otro, los dientes superiores pueden presentar una posición razonable, pero la mandíbula inferior encontrarse relativamente retrasada.
Externamente ambos pueden parecer tener “los dientes de arriba salidos”, pero el origen del problema no es el mismo.
Por eso intentar corregir únicamente aquello que resulta más evidente en la sonrisa puede no solucionar correctamente la relación entre ambas arcadas.
La posición de la mandíbula inferior puede cambiar completamente la apariencia
La relación entre maxilar y mandíbula tiene una enorme influencia en el perfil facial y en la forma en la que contactan los dientes.
Cuando la mandíbula inferior se encuentra relativamente retrasada respecto al maxilar, los incisivos superiores pueden parecer mucho más adelantados aunque su inclinación no sea especialmente acusada.
Esto resulta especialmente importante durante el crecimiento, ya que el diagnóstico debe considerar no solo dónde están los dientes, sino cómo se están desarrollando las estructuras óseas.
Los incisivos también pueden estar inclinados hacia delante
En otros casos, el componente principal sí se encuentra en la posición dental. Los incisivos superiores pueden presentar una inclinación aumentada y generar una distancia horizontal mayor respecto a los inferiores.
La causa puede estar relacionada con diferentes factores y no debería deducirse únicamente observando la sonrisa.
Además, la posición de los incisivos influye en el soporte de los labios y en la apariencia del perfil, por lo que cualquier modificación debe planificarse teniendo en cuenta tanto la función como la estética facial.
Algunos hábitos durante la infancia pueden influir
Determinados hábitos mantenidos durante etapas de crecimiento pueden participar en el desarrollo de alteraciones de la mordida.
La succión digital prolongada, determinados patrones de deglución o algunas posiciones mantenidas de la lengua pueden influir sobre los dientes y las arcadas cuando actúan de forma repetida durante mucho tiempo.
Esto no significa que cualquier persona con los dientes superiores adelantados haya tenido uno de estos hábitos. El origen puede ser multifactorial y debe estudiarse individualmente.
La genética y el crecimiento también tienen mucho que decir
La forma y relación de los maxilares presentan un componente individual importante. Podemos heredar determinadas características faciales y patrones de crecimiento que influyen en cómo se relacionan las arcadas.
Por eso dos hermanos con hábitos aparentemente similares pueden desarrollar mordidas completamente diferentes.
Durante la infancia y adolescencia, estudiar el patrón de crecimiento puede ser especialmente relevante porque determinadas decisiones terapéuticas dependen del momento de desarrollo en el que se encuentre el paciente.
¿Por qué puede costar cerrar los labios?
Cuando los incisivos superiores presentan una posición muy adelantada o existe una determinada relación entre los maxilares, algunas personas tienen dificultades para mantener los labios juntos de manera relajada.
Para cerrarlos necesitan realizar un pequeño esfuerzo muscular y puede aparecer tensión visible en la zona del mentón.
Esto se conoce como incompetencia labial y debe estudiarse dentro del conjunto facial. No siempre está provocada exclusivamente por los dientes y tampoco cualquier persona que mantenga los labios separados necesita tratamiento.
Los dientes delanteros pueden quedar más expuestos a golpes
Uno de los aspectos funcionales más importantes de un resalte aumentado es la mayor exposición de los incisivos superiores.
Cuando los dientes anteriores sobresalen considerablemente y los labios no proporcionan suficiente protección, pueden estar más expuestos durante caídas, accidentes o determinadas actividades deportivas.
Este aspecto cobra especial importancia en niños y adolescentes, etapas en las que los traumatismos dentales son relativamente frecuentes.
Por eso, en determinados casos, el tratamiento no persigue únicamente mejorar la estética de la sonrisa.
¿Puede afectar a la forma de morder?
Sí. La relación horizontal entre los incisivos forma parte de una mordida mucho más compleja. Un resalte aumentado puede coexistir con otras alteraciones en los contactos dentales.
Dependiendo del caso, los incisivos inferiores pueden contactar de forma diferente y determinadas piezas posteriores pueden asumir una parte mayor de la función.
Por eso no tiene sentido estudiar únicamente los cuatro dientes que resultan más visibles. Hay que valorar cómo se relaciona toda la boca.
Resalte y sobremordida no son lo mismo
Son conceptos que pueden confundirse fácilmente. El resalte hace referencia principalmente a la distancia horizontal entre los dientes anteriores superiores e inferiores.
La sobremordida, en cambio, describe cuánto cubren verticalmente los incisivos superiores a los inferiores al cerrar la boca.
Una persona puede presentar un resalte aumentado sin tener necesariamente una sobremordida excesiva, o presentar ambas alteraciones simultáneamente.
Distinguirlas es importante porque describen problemas diferentes.
Tampoco es lo mismo que una mordida abierta
En una mordida abierta determinados dientes no llegan a contactar cuando se cierra la boca. En un resalte aumentado puede existir contacto, pero los dientes superiores se encuentran considerablemente adelantados respecto a los inferiores.
Para el paciente ambas situaciones pueden parecer simplemente “una mordida rara”, pero funcionalmente son diferentes.
Esta es otra razón por la que el diagnóstico debe ir más allá de observar si los dientes están rectos.
¿Puede afectar al habla?
La pronunciación depende de múltiples estructuras, entre ellas lengua, labios, dientes y paladar. Determinadas posiciones dentales pueden influir en la articulación de algunos sonidos, aunque no todas las personas con un resalte aumentado presentan problemas de habla.
Cuando existe una alteración de la pronunciación, conviene valorar el conjunto y no asumir automáticamente que corregir los dientes resolverá cualquier dificultad.
En determinados pacientes puede ser necesario un abordaje coordinado con otros profesionales.
¿Puede corregirse en adultos?
Sí, muchos problemas de posición dental pueden tratarse durante la edad adulta. Sin embargo, existe una diferencia fundamental respecto a los pacientes que todavía están creciendo.
En un adulto, el crecimiento de los maxilares prácticamente ha finalizado. Si existe un componente esquelético importante, las posibilidades terapéuticas y los objetivos pueden ser diferentes a los de un niño o adolescente.
Por eso el mismo aspecto visual no necesariamente se trata de la misma manera a los 12 años que a los 35.
¿Por qué es importante detectarlo durante el crecimiento?
Durante el desarrollo existen cambios continuos en los maxilares y en la erupción de los dientes. Valorar una relación alterada en el momento adecuado permite conocer cómo está evolucionando y determinar si simplemente necesita seguimiento o si puede beneficiarse de una intervención.
Esto no significa que todos los niños con los dientes superiores adelantados deban comenzar inmediatamente un tratamiento.
La clave está precisamente en saber cuándo actuar y cuándo esperar, algo que depende del diagnóstico y del patrón de crecimiento.
¿Siempre hay que extraer dientes para corregirlo?
No. La necesidad de extracciones depende de múltiples factores: espacio disponible, posición de los dientes, relación entre las arcadas, perfil facial y objetivos del tratamiento, entre otros.
Hay casos que pueden tratarse sin extracciones y otros en los que estas pueden formar parte de una planificación concreta.
Decidirlo únicamente porque “los dientes están salidos” simplificaría demasiado el problema. Primero hay que saber por qué sobresalen y qué queremos conseguir al modificar su posición.
Tampoco se trata simplemente de echar los dientes hacia atrás
Mover los incisivos tiene consecuencias sobre la mordida, el soporte periodontal y la relación con los labios y el perfil.
Por eso el objetivo no debería ser colocar los dientes lo más atrás posible para que visualmente sobresalgan menos.
La planificación debe buscar una posición compatible con la anatomía, la función y la estabilidad del paciente.
¿Cómo se estudia un resalte aumentado?
La valoración incluye la posición de los dientes, la relación entre las arcadas, la mordida y las características faciales. En pacientes en crecimiento también resulta especialmente importante estudiar el desarrollo.
Dependiendo del caso pueden utilizarse registros fotográficos, modelos digitales y estudios radiográficos para comprender cómo se relacionan dientes y estructuras óseas.
El diagnóstico permite responder a la pregunta realmente importante: ¿el problema está principalmente en los dientes, en la relación entre los maxilares o en una combinación de ambos?
¿Cuándo conviene realizar una valoración?
Si los incisivos superiores sobresalen claramente, existe dificultad para cerrar los labios de manera relajada o los dientes anteriores quedan muy expuestos, conviene realizar una valoración.
En niños y adolescentes puede ser especialmente útil estudiar la situación mientras todavía existe crecimiento. En adultos, la valoración permite conocer qué componente es dental y cuál es esquelético antes de plantear alternativas.
En Clínica Dental Altozano estudiamos este tipo de alteraciones desde una perspectiva funcional, teniendo en cuenta no solo la alineación dental, sino también la mordida, el perfil y la relación entre maxilar y mandíbula.
Porque cuando los dientes de arriba sobresalen demasiado, el problema no siempre es simplemente que estén “muy hacia delante”. A veces la clave está en los propios dientes, otras en la mandíbula y, con frecuencia, en la relación que existe entre todas esas estructuras.



